Quedarse con la duda
Alguien definía a un especialista como aquel que se pasa toda la vida estudiando más y más sobre menos, hasta terminar sabiendo casi todo sobre casi nada.
En esta búsqueda de lo que somos, hemos ido investigandonos a nosotros mismos hasta llegar a asegurar sin posibilidad de error que cada átomo es en un 99,99 por ciento nada, y que cada partícula subatómica que nos constituye es un destello de energía vibrando en un inmenso espacio vacío. ¿A que suena bien? Pues esto lo dijo un grupo de científicos. La duda es una ganzúa, una llave maestra que efectivamente nos ha llevado hasta esta imagen, bonita, poética como ninguna. Y al llegar ahí, misteriosamente, se abre otro infinito universo de dudas. La sospecha, en cambio, es sólo una puerta que da a una habitación individual en la cual podemos encontrar lo que buscamos o no. Y a veces, muchas veces, es mejor quedarse con la duda.
[Correo electronico recibido en XL Semanal]